La mañana aun oscura, propone de a poco
un horizonte naranja
Una hora y media de camino en medio de
una multitud de filas
Veo luces rojas, acelero, disminuyo, paro
y retomo
Y así, siempre, parte de una fila de la
que no veo principio ni fin
Solo un átomo en una inmensidad que me es
inaccesible
Solo un átomo en una inmensidad que a su
vez me desconoce
Voy entre cientos de coches, que van
hacia el mismo lado, al norte
En sentido contrario, otra multitud
similar, viene por el otro carril
Van hacia el sur. Son luces blancas. Aceleran,
disminuyen, paran, retoman.
¿Hacia dónde vamos?
Estoy seguro: hacia la muerte
Desde la muerte, volvemos a la muerte,
las dos infinitas
En el medio, nosotros todos, por un
momento en la autopista
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