lunes, 26 de enero de 2026

DE FLORES Y FÓSFOROS



 

¿Qué fue de nuestro ser antes de nacer? ¿Qué será de nuestra consciencia luego de la muerte? Probablemente jamás lo sepamos. Solo sabemos que estamos aquí hoy, en este mundo y en este universo. Nacimos tras confluir aleatoriamente miles de millones de átomos tras la explosión de una supernova y una larga evolución, que desembocó en nuestra concepción, en un tiempo y en un lugar. Ello dio lugar a esto que somos, que es de lo único que estamos seguros. Todo lo que podemos saber es a partir de lo que percibimos por nuestros sentidos, incluidos nosotros mismos. Todo lo que nos rodea podemos conocerlo cada vez más, aunque jamás por completo ni con certeza absoluta. El conocimiento es un camino individual y colectivo, dinámico y evolutivo, pero sin fin. Todo conocimiento actual sobre algo es relativo e impreciso, porque mañana algo más se sabrá. Y ese mañana, a su vez, será también impreciso, porque pasado mañana algo más al conocimiento se añadirá. Una sola cosa es cierta: de nada podemos estar seguros de manera final, nada con certeza absoluta. Preguntarse por qué estamos aquí, para qué estamos aquí, qué fuimos antes y qué pasará después de nuestra muerte, es pretensión vana, perder el tiempo, dado que tal pregunta es de respuesta imposible. Solo podemos estar seguros de estar aquí, hoy, en este lugar, de que solo buscamos entenderlo, cada vez más, pero dificilmente alguna vez de manera completa y definitiva. Y que esto sucede en un corto período delimitado por dos oscuridades, en el cual estamos con nuestros sentidos abiertos a la realidad como efímeras flores y deseos incandescentes, como el breve destello de un fósforo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario